El movimiento durante el juego
estimula el desarrollo de las capacidades perceptivo-motrices (temporalidad,
espacialidad, lateralidad, ritmo, equilibrio, coordinación). En estos procesos
no sólo movilizan las capacidades motrices sino las cognitivas y afectivas. Cuando
las niñas y los niños llegan a la educación preescolar en general han alcanzado
altos niveles de logro: coordinan los movimientos de su cuerpo y mantienen el
equilibrio, caminan, corren, trepan; sin embargo, no hay que olvidar que existen
niñas y niños para quienes las oportunidades de juego y convivencia con sus
pares son limitadas en su ambiente familiar, En particular para quienes viven
en esas condiciones, la escuela es el espacio idóneo y seguro para brindar
oportunidades de juego, movimiento y actividad compartida.
En todos los campos formativos
hay posibilidades de realizar actividades que propician el desarrollo físico;
por ejemplo, las rondas, el baile o la dramatización, los juegos de exploración
y ubicación en el espacio, y la experimentación en el conocimiento del mundo
natural, entre muchas otras.
Durante la educación preescolar,
las niñas y los niños pueden iniciarse en la actividad física sistemática,
experimentar la sensación de bienestar que produce el hecho de mantenerse
activos y tomar conciencia de las acciones que pueden realizar para mantenerse
saludables y prevenir enfermedades
(Tomado del Programa de Estudio 2011 Guía para la Educadora)
(Tomado del Programa de Estudio 2011 Guía para la Educadora)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario